Audi TT RS Roadster

Audi TT RS Roadster

                       

No le ha costado mucho a la marca de los 4 aros poner contra las cuerdas a roadsters de peso como el BMW Z4 e incluso el intocable Porsche Boxster. Y el artífice de esta hazaña no ha sido otro que el Audi TT RS Roadster, un diablo con una eficaz tracción integral, un bastidor muy conseguido y un propulsor que entrega un par motor máximo de 447 Nm y unos nada despreciables 340 CV.

Su aspecto exterior es impresionante, con una espectacular calandra de nido de abeja flanqueada en su parte inferior por dos gigantescas tomas de aire integradas en la defensa delantera que se han fagocitado el espacio de los antiniebla, que están integrados en los faros. Éstos son bi-xenón y cuentan con luz de marcha diurna en tecnología LED. Si queremos un alerón retráctil de accionamiento automático, deberemos pedirlo como opción, ya que el de serie es fijo y de grandes dimensiones. Los retrovisores están acabados en aluminio mate. Los escapes gemelos cromados pueden sustituirse por otros en acabado negro mate, y las llantas de aleación de serie de 18” pueden dar paso en opción a otras de 19. Hay 8 colores para la carrocería, y la capota se puede pedir en negro o gris oscuro.

Está muy bien terminado y no le falta detalle. El anagrama RS, presente en el volante, el cuentarrevoluciones y las molduras inferiores de las puertas aparece estampado en el respaldo de los asientos delanteros. Son calefactables y están tapizados en cuero y alcántara con costuras en plata, a juego con los ribetes de las alfombrillas. Los pedales y el reposapiés están acabados en aluminio. La pantalla de información del salpicadero incluye un cronómetro para circuito y un indicador de la presión del turbo. Hay varios navegadores y equipos de sonido y multimedia opcionales, al igual que la tapicería en cuero napa seda perforado, la de napa fina con perforación especial TT, o las inserciones decorativas en negro o en blanco.

                  

El conocido 2.0 TSI, potenciado hasta los 272 CV que entrega en el TTS, no daba más de sí, por lo que se optó por montar un motor con cinco cilindros de 2.5 litros con inyección directa, turbocompresor e intercooler heredado del grupo VAG. Pasa de 0 a 100 en apenas 5 segundos y su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 Km/h, aunque esta pequeña traba se puede eliminar abonando algo más de 2.000 €. Eso sí, te incluyen de regalo unos embellecedores en fibra de carbono para el motor. El consumo ronda los 10 l/100 Km.

Las suspensiones son las mismas que se emplean en el resto de los TT, pero con un tarado tan firme que llega a resultar incómodo, por lo que se recomienda la suspensión opcional “Magnetic Ride”, que permite ajustar la dureza de la misma a las necesidades del momento con solo apretar un botón. Lo que sí es de serie es otro botón denominado “Sport” que no sólo actúa sobre el pedal del acelerador, sino que además abre una válvula en el escape izquierdo que hace que el sonido del motor sea mucho más bronco y deportivo.

La tracción es de tipo Haldex. En condiciones normales de adherencia envía toda la potencia al tren delantero, pero cuando la situación lo requiere la reparte con el eje trasero gracias a un diferencial con embrague multidisco, comportándose como un auténtico tracción total. Los frenos se han potenciado, son muy resistentes a la fatiga y lo permiten distancias de frenado muy cortas.

                     

 

 

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